Como escribir una novela: La idea

Había pensado titular esta serie de artículos como “Cualquiera puede escribir una novela” pero al final me eché atrás, y es que tras mucho pensarlo, no todo el mundo puede escribir una novela por mucho que siga los consejos de esta serie de artículos al pie de la letra. Hay un aspecto necesario para cumplir este hito. Una premisa sin la cual cualquier tarea se convierte en una montaña de dificultad y obstáculos. Hay que tener ganas de lograrlo.

Más allá de eso, todo es cuestión de tiempo y esfuerzo. Sí, olvídate de trucos mágicos que lo vuelvan sencillo. Escribir una novela es una tarea dura, larga y agotadora, y cuanto antes asumas esto, mejor te irá.

La idea

Si te has planteado escribir una novela, me imagino que ya tendrás al menos una idea de lo que quieres escribir. Me cuesta mucho creer que te hayas planteado este titánico reto sin imaginarte como mínimo algunas de las escenas que pretendes llevar al papel, o al menos, con varias opciones en la recámara.

En cualquier caso, puedes buscar la idea en muchos lugares. Una técnica que acostumbro a utilizar es imaginarme la mejor escena posible que me pueda encontrar en una novela. Por ejemplo, para una historia cómica de humor absurdo se me ocurre una escena en la que un mono disfrazado de sevillana apunta con una escopeta a un aprendiz de policía y éste intenta razonar y negociar con el simio para que lo libere.

Esta estúpida situación podría ser una de las escenas de una novela. A partir de ella imagino cómo ha podido el protagonista llegar a esa situación, cómo podrá salir de ella y qué hará a continuación. Puede que esto no me lleve a ningún lado, por lo tanto volveré a intentarlo con alguna otra escena, o puede que me lleve a imaginar toda una trama que sí pueda tener opciones como novela.

Se puede realizar este mismo truco a partir de otros conceptos dentro de la novela. Podemos imaginar un personaje con todas sus características y trazar a su alrededor situaciones visualizando su comportamiento. Podemos hacer lo mismo proponiendo giros en la trama o un final apoteósico. Solo nos quedará inventar el camino que nos llevará a ese punto álgido.

Otro truco que me gusta utilizar es darle una vuelta de tuerca a una situación conocida. Volviendo a la novela cómica, se me podría ocurrir coger la típica historia de zombis, surge en algún lugar del mundo una enfermedad que convierte a la gente en zombis, y darle un giro de trescientos sesenta grados. En una sociedad totalmente repleta de zombis, surge una enfermedad que vuelve a los zombis en personas normales. A partir de esta idea nuestra imaginación puede despertar y empezar a sugerirnos situaciones de lo más inspiradoras. Supongo que de un proceso similar han surgido novelas como "Orgullo y prejuicio y zombies" de Seth Grahame-Smith.

Existen multitud de fórmulas para sacar una idea de la mollera. Muchas de ellas las encontraréis en esta entrada de literautas.com o en sus ejercicios de escritura y disparadores creativos, que son geniales para poner en marcha la maquinaria creativa. Personalmente creo que para sacar una idea buena, original y con potencial de nuestra imaginación basta con querer hacerlo y escuchar a esa vocecita en nuestra cabeza que fantasea en cada momento. Tarde o temprano nos daremos cuenta de que tenemos toda una historia en la cabeza y unas ganas increíbles de trasladarla al papel.

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